Abrigo
Hoy os presento un proyecto que, cuando lo pienso, me parece una locura que pudiera hacerlo. Es un abrigo con capucha y bolsillos, que se cierra con unos botones de esos que suelen llevar las trenkas. Digo lo de la locura porque, como se puede comprobar, es una prenda bastante grande y al tejerla con una lana gruesa, conforme iba avanzando, el peso que tenía que soportar en las agujas era tremendo (hasta el punto de que me daba miedo que se pudieran llegar a partir las agujas, que eran de plástico). Lo hice en una época en la que ya había conseguido dominar aceptablemente la técnica del tejido y disfrutaba tanto con ello que terminaba las prendas en poquísimo tiempo, por lo que quise buscar algo más grande, que me llevara más tiempo.
No me basé en ningún patrón concreto, más bien lo fui improvisando. Por eso lo del peso en las agujas no es ninguna exageración, porque después de muchas pruebas para ver cómo unir las mangas y cómo tejer la capucha, la mejor solución fue colocar todas las piezas en las agujas y tejer la capucha a partir de ahí. La ventaja es que, en lugar de tener que coser los hombros y después la capucha al cuello, la única costura en este caso es la del centro de la capucha.
Al final el resultado fue bastante bueno, al menos es una prenda que he estado usando con frecuencia desde que la hice, hace ya varios años, en esas épocas en que empieza a hacer frío pero todavía no ha terminado de llegar el invierno. Y si no fuera tan friolera, creo que podría usarlo durante todo el invierno.






Ilusionada